A veces el arte necesita tiempo. Y el tiempo, silencio. La Hermandad de la Sagrada Resurrección de Jerez ha presentado oficialmente una obra que trasciende la mera ejecución escultórica: es la recuperación de un sueño inconcluso, la materialización de una idea que aguardaba décadas para volver a respirar. La nueva imagen del Señor Resucitado no solo dialoga con la memoria artística de la ciudad, sino que reivindica algo esencial en nuestros días: la necesidad de contemplar antes de juzgar.
La Hermandad ha difundido las fotografías devocionales oficiales tras la solemne bendición de la imagen, concebidas —según ha señalado— para la contemplación serena y orante. En ellas se aprecia con claridad la extraordinaria calidad artística del conjunto, así como la profundidad teológica y expresiva que sostiene su discurso iconográfico.

La obra parte de un diseño histórico del insigne escultor Luis Ortega Bru, concebido para la ciudad de Jerez y nunca culminado en vida del maestro. El boceto original, conservado en el museo que San Roque dedica al escultor, ha sido ahora recuperado con una fidelidad admirable gracias al trabajo del sevillano Rubén Fernández Parra, quien ha materializado la pieza mediante un riguroso proceso de estudio y sacado de puntos, respetando el lenguaje plástico y espiritual de Ortega Bru.
Cuando una filtración no es la obra
Días atrás, una imagen captada durante una conferencia académica del profesor Andrés Luque Teruel, mostró la escultura en una fase intermedia de ejecución. Aquella fotografía, incompleta y ajena al contexto del proceso creativo, se difundió como si representara el resultado definitivo. La reacción fue inmediata y, en muchos casos, injusta: se juzgó una obra que aún no existía.
Siendo objeto de juicios incomprendidos, de burlas e incluso comparaciones -siempre odiosas- de la calidad rotunda en toda la obra, del maestro sanroqueño Luis Ortega Brú.

Lo ocurrido invita a una reflexión necesaria. El arte no puede evaluarse desde un instante robado al taller. Una escultura en proceso no es la obra; es solo el camino hacia ella. Las imágenes oficiales ahora publicadas desmienten cualquier duda: el resultado final posee una potencia expresiva y una calidad técnica que sitúan esta intervención entre las apuestas más valientes del panorama cofrade reciente.
Valentía y memoria
La Hermandad ha querido que este estreno sea también un homenaje explícito al genio creador de Ortega Bru, cuya concepción original sigue siendo referencia artística incuestionable. Recuperar un proyecto histórico exige valentía institucional y sensibilidad patrimonial: no se trata de copiar el pasado, sino de dialogar con él con respeto y conocimiento.
Desde Cofradía Plus entendemos esta obra como un ejercicio ejemplar de responsabilidad artística. La corporación ha confiado en un escultor capaz de comprender la herencia recibida y devolverla a la ciudad con dignidad, excelencia y verdad estética.

La invitación a la veneración pública del Señor en la Iglesia de San Dionisio no es solo un acto devocional: es la culminación de un proceso en el que ilusión, arte y memoria histórica convergen. La Hermandad ha convocado a los fieles a acudir a las 13:00 horas, tras la celebración de la Santa Misa, para su solemne veneración en un clima de recogimiento y gratitud.
Porque algunas obras no estaban destinadas a filtrarse, estaban destinadas a ser esperadas...





