La Parroquia de San Gil Abad será la sede del primer encuentro nacional de los Grupos de Oración del Padre Pío

La jornada reunirá a fieles de toda España en torno a la adoración eucarística, el rezo del Rosario y la Eucaristía, en un acto abierto a la participación de toda
San Pío | ARCHIDIÓCESIS

La Parroquia de San Gil Abad, situada en la calle San Luis de la capital hispalense, será el escenario del primer encuentro nacional de los Grupos de Oración del Padre Pío. La jornada comenzará a las cuatro de la tarde con la acogida de los participantes llegados desde distintos puntos del territorio nacional.

Tras la recepción, los organizadores darán la bienvenida oficial y procederán a la bendición de los estandartes de los grupos presentes. A las cinco de la tarde está prevista la exposición del Santísimo Sacramento, acompañada por meditaciones a cargo del sacerdote Luciano Lotti, secretario general de los Grupos de Oración del Padre Pío a nivel mundial.

Posteriormente, los asistentes se unirán en el rezo del Santo Rosario y el encuentro culminará con la celebración de la Eucaristía.

Aunque el acto está abierto a todos los sevillanos que deseen sumarse, la organización invita especialmente a los grupos de oración del Padre Pío en España a confirmar su participación antes del 10 de marzo a través del correo electrónico centrogruppidipreghiera@operapadrepio.it

En la Archidiócesis de Sevilla, el grupo de oración dedicado a Padre Pío de Pietrelcina cuenta con alrededor de 200 miembros que se reúnen mensualmente, cada día 23, para orar al santo capuchino.

Los encuentros comienzan con adoración eucarística y el rezo del Rosario, ofreciendo durante este tiempo la posibilidad de recibir el sacramento de la Reconciliación. Durante el rito de reserva del Santísimo Sacramento se reza la oración de sanación del Padre Pío. Posteriormente, se celebra la Eucaristía y se realiza una renovación como hijos espirituales del santo italiano.

Según el presidente diocesano del grupo, José Manuel Caraballo, el carisma del Padre Pío sigue teniendo plena vigencia en la sociedad actual, destacando “su fidelidad y su ejemplo de vida”, su “amor a la Virgen” y “la estoicidad con la que sobrellevó sus estigmas y los desprecios humanos”.