La Hermandad de la Vera Cruz de Valencina nombra hermano mayor honorario al arzobispo de Sevilla

La corporación valencinera recupera una tradición que se contempla en sus reglas nombrando al Arzobispo hermano mayor honorario
Esperanza García y el Arzobispo | ARCHIDIÓCESIS

La Hermandad de la Vera Cruz de Valencina de la Concepción nombró este pasado miércoles 4 de marzo a monseñor José Ángel Saiz Meneses hermano mayor honorario de la corporación, en el transcurso de una solemne Eucaristía celebrada en la Parroquia Nuestra Señora de la Estrella.

La ceremonia contó con la participación de todos los grupos parroquiales, autoridades civiles de la localidad, una amplia representación de hermandades de la zona y diversas entidades civiles. La celebración estuvo acompañada musicalmente por la coral polifónica de la hermandad, que puso solemnidad a una jornada de especial significado para la corporación.

Este nombramiento al arzobispo hispalense está contemplado en las reglas de la hermandad, aunque no siempre se formaliza. La actual Junta de Gobierno, tras su aprobación en cabildo de oficiales, ha querido tener esta deferencia con don José Ángel, reconociendo así su cercanía y vinculación con la vida cofrade.

“Volver al corazón de las hermandades”

Durante la homilía, monseñor Saiz Meneses reflexionó sobre el sentido de la Cuaresma, afirmando que este tiempo litúrgico invita a “dejar atrás una fe cómoda y superficial, hecha de costumbres y emoción, para alcanzar una fe madura”. Subrayó además que la Cuaresma “no es una estación triste, es una gracia, un combate de la fe”, un tiempo propicio para volver a Cristo, al Evangelio, a la oración y a los sacramentos.

En referencia a la realidad concreta de Valencina, el arzobispo destacó la importancia de “volver a la verdad de la piedad popular cuando está bien vivida” y de regresar “al corazón de las hermandades, que es la vida cristiana seria, la formación, la liturgia cuidada, la caridad y la comunión eclesial”.

También aludió al Mensaje de Cuaresma del papa León XIV para este año, que invita a ayunar de palabras hirientes. En este sentido, recordó que la palabra puede ser instrumento de consuelo y ánimo, pero también causa de dolor, por lo que animó a poner amor en los actos y en las palabras.

La llamada al servicio

En la parte final de su predicación, el arzobispo meditó sobre el servicio cristiano como expresión concreta del amor aprendido ante Cristo crucificado. Invitó a las hermandades a vivir “con actitud de servicio, nunca en actitud de dominio”, y a nutrirse de la vida sacramental, advirtiendo que sin los sacramentosla vida de hermandad se convierte en tradición que se va vaciando”.

Servir en Cuaresma, explicó, tiene nombres concretos: servir a Dios mediante la oración; a la Iglesia fomentando la comunión; a los pobres, siendo la caridad el corazón de la hermandad; y dar testimonio en la vida cotidiana.

Al término de la celebración, la hermana mayor de la Vera Cruz de Valencina, Esperanza García, hizo entrega al arzobispo de la insignia de la hermandad como recuerdo de este significativo acto, que refuerza los lazos entre la corporación y el pastor de la Archidiócesis.